Corcho, rotulador y gloria: la marquesina donde nació mi primer nombre de artista
Antes de los teatros, los contratos y las luces de sala, existió un cartel de corcho clavado en el pasillo de casa de mi abuela. Aquella marquesina casera anunciaba funciones de salón con entradas de cartulina, y en ella aprendí que un nombre artístico no se elige: se descubre.